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Huerta biotensiva urbana: autoriego

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Huerta biotensiva urbana

Descargar Manual en: http://agenda21escolarayuntamientodemadrid.com/wp-content/uploads/2011/09/Manual-Huerto-urbano-Ecologico.pdf

Huerta biointensiva urbana

Descargar Manual en: http://www.asociaciongrama.org/documentacion/manuales/manualGRAMAHUERTO.pdf

Curso de huerta

La serie “Oficios: curso de huerta” permite aprender las ventajas de realizar una huerta orgánica -tanto en espacios grandes, como jardines y campos, como en maceteros o espacios pequeños- y valorar el trabajo en la huerta como una forma de producción individual o familiar. A lo largo del curso se desarrollan temas relacionados con el abono, su producción y utilización; la siembra directa en tablones y la siembra indirecta en plantines. Además se analizan los cultivos, la huerta sin tierra, el control de plagas y la cosecha.

Duración: 28 Minutos

Consultar en: http://www.conectate.gob.ar/educar-portal-video-web/module/detalleRecurso/DetalleRecurso.do?modulo=masDescargados&idRecurso=50496

Creando un ecosistema

Agricultura ecológica

Salvar el medio ambiente y mejorar el entorno natural son términos que están calando hondo en la sociedad de los últimos tiempos, en la que todos quieren poner su granito de arena para disminuir los efectos del calentamiento global que tanto afecta a casi todos los aspectos de la vida. Las energías renovables y el aprovechamiento de recursos son las principales herramientas para combatirlo. El movimiento ecologista ha vuelto con más fuerza que nunca y salvar la tierra es su principal objetivo.
En la agricultura, la nueva tendencia es mejorar o, al menos, no afectar negativamente al entorno natural. Para ello se intentan crear unos espacios vegetales que puedan vivir con menos recursos y que no perjudiquen su entorno, y donde las distintas especies puedan convivir en perfecta armonía. Esto ha de ser posible sin la intermediación deproductos químicos que destrocen la biodiversidad, basándonos en la utilización óptima de los derivados de la naturaleza.

Crear un ecosistema

Lo primero que hay que hacer a la hora de diseñar un jardín ecológico es proyectar un hábitat biológico en el que plantas y animales vivan en armonía. Tendemos a pensar que todos los insectos conllevan plagas, pero en realidad muchos tienen una función solidaria, pues las especies más grandes acaban con las más pequeñas, que atacan las plantas enfermándolas. La abeja, la mariquita o la tijereta ayudan a combatir las plagas ejerciendo un control natural sobre ellas, por lo que conviene cultivar especies que las atraigan. Los ciempiés también son grandes aliados.
En el caso del huerto ecológico las especies animales también resultan de gran utilidad, ya que la fauna beneficia el control de plagas, nos ayuda en la elección de las frutas y hortalizas y evita la utilización de productos perjudiciales para el medio ambiente. Los pájaros son unos perfectos guardianes, atraen multitud de insectos de los que se alimentan, eliminando posibles enemigos, por lo que introduciendo unas cajas-nido en nuestro huerto tendremos garantizados productos frescos y naturales todo el año.

Recursos naturales

Los pesticidas, fungicidas e insecticidas son altamente eficaces para combatir los males de nuestro huerto o jardín. Sin embargo, son grandes enemigos del medio ambiente, pues sus componentes químicos causan daños irreparables en la naturaleza. En nuestro espacio ecológico, optaremos únicamente por productos biológicos y reciclaremos los elementos naturales para destruir los elementos nocivos. Así, los restos que dejan las plantas o los residuos vegetales de la cocina o jardín, reciclados en forma de compost, constituyen el mejor alimento para el suelo.
Otro remedio ecológico muy eficaz para evitar plagas y enfermedades es la combinación de ciertos cultivos como las especies aromáticas -lavanda, romero, salvia, ruda, menta, albahaca, estragón y tomillo- que dispuestas alrededor del perímetro donde se encuentran las plantas o intercaladas entre las hortalizas contribuyen a fulminar posibles pestes. Además de esto, los helechos, palmeras o ficus purifican nuestro organismo protegiéndonos de la contaminación ambiental.

Remedios caseros

Para diseñar nuestro espacio ecológico, empezaremos por el suelo. Hay que preparar el terreno para que las raíces se desarrollen en buena forma. Para ello, picaremos y moleremos la tierra. Acto seguido, debemos enriquecerla conproductos orgánicos como el abono compuesto o compost, que constituye la garantía de futuro de las especies plantadas. Además, añadiremos hojas secas o astillas sobre el sustrato, para mejorar la fertilización.
Es muy importante retirar las malezas antes de que se semillen, así como las frutas u hortalizas caídas. Tambiénpodaremos en profundidad las partes enfermas de las plantas. Es conveniente incluir especies perennes para no tener que preparar el suelo constantemente, pues cuanto menos lo removamos más rica será la tierra. Plantar especies que den flores es ideal para atraer insectos que eliminen las plagas.
Es recomendable usar como maceteros la base de las botellas de refrescos de dos litros, en las que haremos agujeros para que escurra el agua durante el riego. Además, instalaremos un barril para recoger la lluvia, aprovechando al máximo este recurso. Plantar árboles de hoja caduca al lado poniente de la casa contribuye a ahorrar energía, pues en invierno se filtrarán los rayos de sol entre las ramas, dando calor a nuestro hogar y, en verano, la densa sombra lo mantendrá fresco.
Transformar un huerto o jardín convencional en un espacio ecológico es muy sencillo y económico. Tan sólo hay que aprender a aprovechar la naturaleza para crear un espacio verde que contribuya a proteger el medio ambiente.

Huerta orgánica: conceptos

JARDINERÍA ORGÁNICA


La jardinería orgánica es un tema polémico. Hay quien piensa que los métodos de cultivo orgánicos son la única vía que queda para salvar el planeta y, en el otro extremo, aquellos que piensan que la jardinería orgánica es el refugio de barbudos chiflados con túnica y sandalias y que viven en mugrientas comunas a base de arroz integral y pipas. Afortunadamente, varios millones de jardineros de todo el mundo están empezando a considerar los métodos de cultivo orgánicos y a evaluarlos racionalmente. Incluso los científicos que habían sido más escépticos la están reconsiderando a medida que crece la demanda de comida no manipulada químicamente y de un entorno más saludable.
La investigación ha ayudado de diferentes formas que el jardinero orgánico no puede rehusar: variedades de plantas tanto productivas como ornamentales han sido mejoradas sensiblemente; la calidad se ha incrementado al encontrar maneras de proteger nuestras plantas de los peores climas; el rendimiento ha crecido al extender el periodo de cosecha utilizando vidrio y plástico. Y como resultado de las investigaciones sobre las plantas y su forma de crecimiento, las técnicas de cultivo se han desarrollado de tal manera que la despensa del mundo occidental está a punto de rebosar.
Los errores de la tecnología moderna
Mientras que la moderna tecnología no puede ser desechada, se le pueden achacar algunos errores. El dramático viraje de la escasez a la abundancia acaecido en el siglo pasado se ha conseguido a expensas de una masiva y siempre creciente utilización de la química y de la desconsideración hacia el mañana.
Donde los cereales se han mostrado más rentables que las vacas, la práctica de reemplazar la materia orgánica en el suelo ha desaparecido. Como consecuencia encontramos suelos faltos de vida y, en muchos casos, que simplemente desaparecen en el mar. Máquinas más grandes requieren campos más grandes y, como resultado, árboles y sotos han desaparecido llevándose consigo las formas de vida que de ellos dependían.
Las plantas necesitan un cierto nivel de nutrientes para su sano crecimiento, de forma que, para mantener ese nivel, cada vez más fertilizantes se vierten en el campo cada año, llenando de química las plantas que comemos y contaminando nuestras vías fluviales.
La práctica tradicional de la mezcla y rotación de los cultivos ha sido abandonada en busca de beneficios a corto plazo, con el resultado de que las plagas y enfermedades han crecido en proporciones descontroladas. Combatirlas con pulverizaciones venenosos deviene esencial y, a medida que tanto las plagas como las enfermedades desarrollan resistencias, cada vez se deben usar sustancias químicas más potentes. Es éste el aspecto que más nos preocupa, a los consumidores de alimentos producidos de esta forma.
Cada año, algún producto químico que anteriormente se pensaba que era seguro se prohíbe en alguna parte del mundo. Uno de los primeros casos fue el insecticida DDT. No hay duda de que salvó varios millares de vidas al matar los mosquitos que contagiaban la malaria, pero se encontró que también se acumulaba en los cuerpos de animales y aves, provocando incontables pérdidas de fauna; fue prohibido en muchos de los países occidentales antes de que provocase muertes en los seres humanos. Éste fue seguido del insecticida dieldrín, el herbicida selectivo loxilin, sospechoso de causar defectos en las aves y, en muchos países occidentales, el herbicida ácido 2,4,5 – triclorofenoxiacético, o 2,4,5 – T, que se ha relacionado con el cáncer. No sólo se ha visto que estas sustancias químicas provocan daños incalculables en la fauna, sino que también se han encontrado en cantidades alarmantes en la comida, incluso después de tratada y cocida.
¿Cuál es la solución?
Para cualquier persona que posea un jardín la solución parece simple: cultivar las propias hortalizas, verduras y frutas. Pero la industria química es un gran negocio, y los jardineros han sido persuadidos, a lo largo de los años, de que ellos también podían beneficiar de la investigación llevada a cabo por cultivadores y agricultores comerciales. Después de todo, lo que es bueno para los profesionales tiene que ser bueno para los aficionados. De hecho, nada podía estar más lejos de la verdad.
Mientras que, en efecto, nos podemos beneficiar de algún modo de la investigación, no hay ninguna necesidad de seguir, para el jardín de casa, ciegamente las prácticas comerciales. Recordemos que el profesional cultiva a gran escala para su beneficio, mientras que nosotros lo hacemos a pequeña escala por placer. Él necesita que su cosecha esté lista toda al mismo tiempo, mientras que nosotros queremos escalonarla. Lo que es más, no hay ninguna necesidad de sacrificar, en beneficio del otro, ni el rendimiento ni la calidad.
Ejemplo:
Si un agricultor tiene ocho mil hectáreas de cultivo de coles, puede esperar casi con toda seguridad un ataque de la mariposa de la col, pues ninguna mariposa digna de ese nombre se dejaría perder semejante oportunidad. De modo que para evitar que las hambrientas orugas devoren la cosecha entera, el agricultor no tiene otro remedio que fumigar. 

El jardinero, por otro lado, tiene quizás sólo diez o doce plantas. Y, si es un jardinero orgánico, éstas estarán intercaladas con otros cultivos y, así, eficientemente camufladas de las mariposas, que las reconocen por la vista y tal vez por el olfato. Es muy probable que las coles pasen desapercibidas pero si una mariposa las ve y pone en ellas los huevos, no hay aún necesidad de usar el pulverizador. Todo lo más que tiene que hacer es recorrer ocasionalmente la hilera, arrancar las orugas y echarlas en un bote de parafina. Llevará un control del cien por cien y no le costará nada. Y lo que es más, sus coles estarán perfectamente limpias y saludables. O, incluso mejor, si planta los tipos adecuados de plantas en los arriates ornamentales y entre las plantas, los pájaros y los escarabajos harán el trabajo por usted.
La misma filosofía se aplica a los fertilizantes. En un suelo natural hay millones de microorganismos trabajando afanosamente para nosotros, produciendo los nutrientes que las plantas necesitan para su sano crecimiento. Cuide de ellos alimentando el suelo (en lugar de verter fertilizantes químicos para alimentar las plantas) y ellos se lo devolverán con intereses. En cambio, no le darán las gracias por una dosis diaria de paraquat.


Fuente: Jardinería Orgánica
Geoff  Hamilton
Ediciones Omega

Horticultura y floricultura – Patagonia Sur

Huertas, INTA, Patagonia

Apoyo al desarrollo de la horticultura y la floricultura en los valles y cordones periurbanos de la Patagonia Sur

Proyecto

Resumen ejecutivo

La horticultura se viene desarrollando en la región desde hace más de 50 años con principales cultivos como son hortalizas de hoja, papa, zapallito, zanahoria, echalotte, ajo y plantines de frutilla. El cultivo de plantas ornamentales es una actividad incipiente en la Patagonia sur, con un mayor desarrollo comercial de la producción de bulbos de tulipanes y flores de peonía.

Existe una baja tecnificación y mecanización de los establecimientos hortícolas y florícolas en los procesos productivos y un escaso desarrollo de la producción forzada de flores y hortalizas. También se observa una escasa inserción de los productores en mercados formales, falta de estrategias de desarrollo comercial y otros problemas resultantes de la comercialización en los mercados locales y regionales debidos a prácticas monopólicas y oligopólicas de supermercadistas. En general se ha perdido protagonismo en las economías regionales, pero existe un alto potencial debido a las características agroecológicas y geográficas de la región (producción en contraestación, bajo nivel de plagas, etc.), sumados a la presencia de valles relevantes para el desarrollo de cultivos forzados. Otro de los factores incidentes es la demanda de mercados potenciales no satisfechos.

Sobre la base de información actualizada de la producción de hortalizas y flores en la región, generada por un trabajo conjunto entre técnicos y productores en los proyectos anteriores, se propone dar continuidad en este proyecto a la organización de los actores y la capacitación en tecnologías para contribuir al desarrollo sustentable de los sectores hortícola y florícola en la Patagonia Sur, permitiendo aprovechar los nichos de mercado y obtener mayor cantidad de productos y de mejor calidad.

Al finalizar el Proyecto, las organizaciones de productores se encontraran consolidadas, como forma de incrementar su poder de negociación en las distintas regiones; los productores hortícolas y florícolas estarán capacitados para la aplicación de tecnología en sus sistemas productivos, así como técnicos y operarios capacitados en distintas áreas de los cultivos; y por último se habrán identificado y evaluado nuevas posibilidades productivas y comerciales del sector hortícola y florícola contribuyendo a una mejora en los ingresos y a la sustentabilidad del mismo en la Región.

http://inta.gob.ar/proyectos/patsu-910132

Patagonia Sur

Plan Tecnológico Regional

La Patagonia incluye los territorios de las Provincias de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Neuquén. Sin contar el sector antártico, tiene una extensión de 749.291 km² (26,8% de la superficie continental del país), extendiéndose desde los ríos Barrancas y  Colorado hacia el sur. Es atravesada por cuatro grandes cuencas hídricas que nacen en la cordillera y desembocan en el Atlántico: cuencas de los ríos Colorado, Chubut, Negro y Santa Cruz, estos dos últimos con un caudal de más de 2000 m3/s.

Según el Censo de 2010, la región cuenta con una población de 2.089.000 habitantes (con importantes áreas con menos de un habitante por km2), de la cual casi el 77% es urbana; observándose un importante proceso de migración hacia las ciudades. Los centros urbanos están localizados principalmente en el área cordillerana, en la costa atlántica y en los valles que cruzan la meseta central desde el oeste hacia el este.

La región posee unas 15.470 explotaciones agropecuarias (5,6% del país), correspondiéndole a Chubut el 21,6% del total patagónico, a Santa Cruz el 7,0%, a Tierra del Fuego el 0,5%, a Neuquén el 29,3% y a Río Negro el 41,6% (INDEC, CNA 2008). Este extenso territorio presenta una amplia diversidad en su clima, orografía, usos de la tierra y gentes. Sin embargo, se puede caracterizar en tres grandes ecosistemas o Zonas Agroecológicas Homogéneas (ZAH):

  • La zona Andina de la Patagonia se extiende paralelamente a la cordillera, al oeste de la región y hasta Tierra del Fuego, con una superficie de aproximadamente 5.000.000 ha. Se destaca su importancia desde el punto de vista ambiental por ser cabecera de importantes cuencas lacustres y fluviales, por estar cubierta por bosques nativos e implantados que captan carbono y por la rica biodiversidad. La explotación de los bosques de lenga y ciprés sustenta la actividad maderera regional, mientras que los pastizales de montaña y el ecotono, formado por ñirantales y pastizales, permiten la cría de ganado bovino y ovino en sistemas silvopastoriles. Además, debido a su alto valor paisajístico, concentra los principales atractivos naturales para el turismo.
  • La zona de los Grandes valles y valles irrigados, con aproximadamente 160.000 ha, concentra la actividad agropecuaria intensiva, especialmente la producción de forrajes, la fruticultura, la horticultura y el engorde de vacunos y ovinos. En estas áreas también coexisten otras producciones crecientes en importancia como la floricultura, apicultura, producción porcina y lechera. Los principales enclaves frutihortícolas están ubicados en el Alto Valle y Valle Medio del Río Negro, en el Valle Inferior del Río Chubut (VIRCh),
  • La Norpatagonia es la principal exportadora de peras en el mundo y una de las más importantes de manzanas, con un incremento notorio en los últimos años en plantaciones de cerezos, viñedos, olivos y otras producciones diversificadas como la silvicultura, productos de granja, forrajes, miel y el turismo rural. En la Comarca Andina (NO de Chubut y SO de Río Negro) se producen frutas finas, plantines de frutilla, bulbos florales y flores de corte. En el VIRCh, Sarmiento y Los Antiguos es importante el cultivo de cerezos.

Principales líneas de acción para el próximo Plan de Mediano Plazo/Plan Tecnológico Regional

Fortalecimiento de los procesos de innovación, desarrollo tecnológico y organizacionales (rol sustantivo del INTA)

  • Productividad, eficiencia y estabilidad de los sistemas
  • Manejo del agua y otros recursos naturales estratégicos
  • Agregado de valor y diferenciación de los productos
  • Promoción y fortalecimiento de organizaciones de productores
  • Mano de obra y profesionalismo
  • Sistemas de soportes de decisiones, información de mercados y comercialización

Fortalecimiento de la política agropecuaria orientada al desarrollo sustentable (colaboración con los Gobiernos Provinciales y Nacional en el desarrollo de propuestas de políticas activas)

  • Ordenamiento territorial, planificación y control
  • Programas estratégicos específicos
  • Conservación de los recursos naturales (agua, suelo, bosques nativos y pastizales naturales), monitoreo y certificación de la producción en relación al cuidado del medioambiente
  • Abordaje en situaciones de fuertes restricciones ambientales o de escala
  • Financiamiento estratégico
  • Elaboración de planes y programas de manejo de fauna

A continuación se listan los proyectos regionales vigentes de investigación y desarrollo.

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