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Wangari Maathai

September/Septiembre 26, 2011

WANGARI MAATHAI

A ‘Mighty Woman’ Who Spoke Truth To Power/ Una “mujer poderosa” que dijo la verdad al poder.

By/Por Kerry Kennedy, President/Presidenta, Robert F. Kennedy Center for Justice & Human Rights/Centro Robert F. Kennedy para la justicia y los derechos humanos.

Huffington Post

 

Last night, Wangari Maathai, the first African woman to win the Nobel Peace Prize, died. Most people think of Ms. Maathai as an environmentalist, planting trees.  In reality, her environmental activism was part of a holistic approach to empowering women, advocating for democracy, and protecting the earth./Ayer a la noche, Wangari Maathai, la primer mujer africana en ganar un premio Nobel de la Paz falleció. La mayoría de la gente piensa en la sra. Maathai como una ambientalista, plantando árboles. En realidad, su activismo ambiental fue parte de un enfoque holístico para empoderar a las mujeres, defender la democracia y proteger la tierra.

 

Wangari Maathai was Kenya’s foremost environmentalist and women’s rights advocate.  She contended that women have a unique connection to the environment and that human rights violations against women exacerbate environmental degradation./Wangari Maathai fue la principal ambientalista y defensora de los derechos de las mujeres. Sostuvo que las mujeres tienen una conexión única con el ambiente y que las violaciones a los derechos humanos contra las mujeres exacerban la degradadación ambiental.

 

Throughout Africa, as in much of the world, women are responsible for tilling the fields, deciding what to plant, nurturing the crops, and harvesting the food.  They are the first to be aware of environmental damage that harms agricultural production.  If the well goes dry, they are the ones who are most concerned about finding new sources of water and the ones who must walk further to fetch it.  As mothers, women are often the first to know when the food they feed their children is tainted with pollutants or impurities, because they can see it in the tears of their children and hear it in their babies’ cries./En toda África, como en la mayor parte del mundo, las mujeres son responsables de labrar los campos, decidir qué plantar, alimentar las cosechas y cosechar el alimento. Son las primeras en darse cuenta del daño ambiental que lastima la producción agrícola. Si el pozo se seca, son las más preocupadas sobre encontrar nuevas fuentes de agua y las que deben caminar más lejos para conseguirla. Como madres, las mujeres a menudo son las primeras en caber cuándo el alimento que le dan a sus niños está contaminado o contiene impurezas, porque ellas pueden verlo en las lágrimas de sus hijos y escucharlo en el llanto de sus bebés.

 

In recognition of this, Ms. Maathai founded the “Green Belt Movement.”  On Earth Day, 1977, she launched a one-woman campaign to reforest Kenya.  She hoped to help stop soil erosion and to provide a source of lumber for homes and firewood for cooking.  She distributed seedlings to rural women and set up an incentive system for each seedling that survived. She encouraged farmers, 70 percent of them women, to plant protective “green belts” to stop soil erosion, provide shade, and become a source of timber and fuel.  The Green Belt Movement has planted more than 30 million of trees in Africa, helping 900,000 women.  The Green Belt Movement has spread throughout the world, from Africa, to the United States, to Haiti, and beyond./En reconocimiento de ello, la sra. Maathai fundó el “Movimiento del cinturón verde.” En el Día de la tierra, 1977, ella lanzó la campaña de una mujer para reforestar Kenya. Esperaban ayudar a detener la erosión del suelo y brindar una fuente de leña para hogares y leña para cocinar. Disbribuyó semillas a las mujeres rurales y estableció un sistema de incentivo para cada semilla que sobreviviera. Alentó a los agricultores, el 70% mujeres, a plantar “cinturones verdes” protectores para detener la erosión del suelo, brindar sombra y ser una fuente de madera y combustible. El movimiento del cinturón verde ha plantado más de 30 millones de árboles en África, ayudando a 900.000 mujeres. El movimiento del cinturón verde s ha diseminado por todo el mundo, desde África hasta los Estados Unidos, hacia Haití y más allá.

 

It was a simple concept and it was vastly successful./Fue un concepto simple y fue ampliamente exitoso.

 

She won the Africa Prize for helping to stop hunger.  The Kenyan government heralded her as one of the country’s most exemplary citizens.  Newspapers and local organizations lauded her./Ganó el Premio África por ayudar a detener el hambre. El gobierno keniata la proclamó como una de las ciudadanas del país más ejemplares. Los periódicos y las organizaciones locales la alabaron.

 

Her commitment was tested when President Daniel arap Moi decided to erect a 60-story skyscraper in the middle of Nairobi’s largest park.  The office building was to be a monument to Moi, and plans called for the entranceway to be graced by a two-story statue of the president striding, Leninesque, into the future./Su compromiso fue probado cuando el presidente Daniel arap Moi decidió erigir un rascacielos de 50 pisos en el medio del parque más grande de Nairobi. El edificio de oficinas  iba a ser el monumento a Moi y los planos indicaban la entrada ornada con una estatua de dos pisos del presidente caminando, estilo Lenin, hacia el futuro.

 

When Ms. Maathai condemned the plans, which would have paved the only green space for tens of thousands of Nairobi’s poor, officials told her to stop.  When Ms. Maathai took her campaign public, security forces came to her office and home, threatening her with arrest. When she refused to be silenced, she was subjected to a harassment campaign orchestrated by the government./Cuando la sra. Maathai condenó los planes, que hubieran pavimentado el único espacio verde para decenas de miles de pobres de Nairobi, los funcionarios le dijeron que cesara. Cuando la señora Maathai hizo pública su campaña, las fuerzas de seguridad fueron a su oficina y a su hogar, la amenazaron con el arresto. Cuando se negó a ser silenciada, fue objeto de una campaña de acoso orquestado por el gobierno.

 

Members of Parliament denounced Ms. Maathai and called her organization “a bunch of divorcees.”  The government-run newspaper questioned her past sexual activities, spread rumors that she was a lesbian, and police detained her and interrogated her, with no warrant and no charges./Los miembros del parlamento denunciaron a la sra. Maathai y denominaron a su organización “un montón de divorciadas.” El diario dirigido por el gobierno cuestionó sus actividades sexuales pasadas, diseminó rumores que ella era lesbiana y la policía la detuvo y la interrogó, sin orden de detención ni acusaciones.

 

Ms. Maathai then organized a demonstration of women elders in the park itself.  Riot police harassed, humiliated, beat, tear gassed and arrested Ms. Maathai and her companions./La sra. Maathai entonces organizó una demostración de mujeres mayores en el mismo parque. La policía antimotines la acosó, la humilló, la golpéo, le arrojó gases lacrimógenos y arrestó a la sra. Maathai y a sus compañeras.

 

That act of defiance cost Ms. Maathai her standing with an all-powerful government, her funding, and her job.  But the peaceful protest she led that day became a rallying cry for women activists, environmentalists, and democracy leaders./Aquel acto de desafío le costó a la sra. Maathai, al estar enfrentada a un gobierno todo poderoso, la pérdida de sus ingresos y de su trabajo. Pero la protesta pacífica que hizo aquél día se volvió un grito de guerra para las mujeres activistas, ambientalistas y líderes democráticas.

 

I had met Wangari Maathai months earlier, on a human rights mission to Kenya for the RFK Center for Human Rights, and we had become instant friends. She spoke passionately about her work with rural women, and the difficulties they faced with little income, absentee husbands, a hostile government, and few resources for food, water, and firewood.  Ms. Maathai worked with them to start planting trees.  Along with a small cadre of Kenyan human rights defenders, the RFK Center demanded Ms. Maathai’s release and the prosecution of the riot police who had so brutalized peaceful protesters. More determined than ever, Ms. Maathai continued her work, using planting trees as an organizing tool for women’s empowerment and political participation./Me reuní con Wangari Maathai meses antes, en una misión de derechos humanos a Kenya para el Centro para derechos humanos RFK y nos volvimos amigas al instante. Ella hablaba apasionadamente sobre su trabajo con las mujeres rurales y las dificultades que enfrentaban con pequeños ingresos, esposos ausentes, un gobierno hostil y pocos recursos para alimentos, agua y leña. La sra. Maathai trabajaba con ellas para iniciar la plantación de árboles. Junto con un pequeño grupo  de defensores de los derechos humanos keniatas, el Centro RFK solicitó la liberación de la sra. Maathai y el juzgamiento de la policía antimotín que había brutalizado tanto a los protestantes pacíficos. Más determinada que nunca, la sra. Maathai continuó su trabajo, utilizando la plantación de árboles como una herramienta de organización del empoderamiento de las mujeres y su participación política.

 

I am proud to say that Ms. Maathai was among the heroes profiled in the book I wrote about human rights defenders, Speak Truth to Power./Estoy orgullosa en decir que la sra. Maathai estuvo entre los héroe  descriptos en el libro que escribí sobres los defensores de los derechos humanos, “Decir la verdad al poder.”

 

Wangari Maathai was a mighty woman, creative, fearless, and full of love.  We will miss her./Wangari Maathai fue una mujer poderosa, creativa, sin temores y llena de amor. La extrañaremos.

 

Go to/Ir a: http://www.rfkcenter.org/node/163632

 

“When you start doing this work, you do it with a very pure heart, out of compassion… The clarity of what you ought to do gives you courage, removes the fear, gives you the courage to ask. There is so much you do not know. And you need to know.” – Wangari Maathai/ “Cuando inicias este trabajo, lo haces con un corazón muy puro, con compasión… La claridad de lo que debes hacer te brinda el coraje, desaloja el miedo, te provee de coraje para preguntar. Existe tanto que no conoces. Y precisas conocer.” Wangari Maathai.

 

Robert F. Kennedy Center for Justice and Human Rights

1367 Connecticut Avenue, N.W. Suite 200 | Washington, DC 20036

 

www. rfkcenter.org

 

Leer más en: http://www.greenbeltmovement.org/

Premio Nobel de la Paz 2004

Wangari Maathai plantando un árbol en el Hotel Outspan, Nyeri, Kenya para señalar el lanzamiento de su autobiografía, No doblegada. Foto de Wanjira Mathai Fecha: 30/09/06

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