Publicaciones de la categoría: Justicia ambiental

La Lic. Adriana Beider, de la EEA Chubut, en Pampero TV

En la nota la Lic. Beider hace referencia a la producción de especies nativas para combatir la desertificación en la Patagonia.  (comienza a partir del minuto 12, aproximadamente).

http://inta.gob.ar/noticias/la-lic.-adriana-beider-de-la-eea-chubut-en-pampero-tv

La biodiversidad en las zonas áridas ayudaría a amortiguar los efectos del cambio climático

Este estudio forma parte de un proyecto más amplio del INTA denominado “Monitoreo Ambiental para Regiones Áridas y Semiáridas (MARAS)” conducido por investigadores de la Estaciones Experimentales localizadas en Bariloche, Esquel, Trelew,  Río Gallegos y Viedma. A través del proyecto MARAS se instalaron 350 parcelas desde Tierra del Fuego hasta el norte de Neuquén, en las cuales se monitorearán indicadores del suelo y la vegetación a largo plazo. La red MARAS fue diseñada e instalada en el marco del Proyecto GEF “Manejo Sustentable de Ecosistemas Áridos y Semiáridos para el Control de la Desertificación en la Patagonia”.

http://inta.gob.ar/documentos/la-biodiversidad-en-las-zonas-aridas-ayudaria-a-amortiguar-los-efectos-del-cambio-climatico/

Hacia un manejo sustentable de los ecosistemas patagónicos

Hacia un manejo sustentable de los ecosistemas patagónicos

Se delimitaron en Santa Cruz y Tierra del Fuego cerca de 1.300 parcelas de ecología y biodiversidad para comprender el funcionamiento de distintos ecosistemas bajo diferentes condiciones de uso, así como también para analizar el impacto provocado por las actividades productivas desarrolladas en los últimos 100 años en la región.

Impacto extractivista

Impacto extractivista

“Existen protestas mapuches por la contaminación de sus aguas y la falta de consentimiento indígena para el funcionamiento de empresas en su territorio”. También menciona a los “grupos ambientales” movilizados por los peligros del fracking y recuerda que el pueblo mapuche está presente en Río Negro, Chubut y La Pampa. La Confederación Mapuche de Neuquén contabilizó al menos 29 comunidades que viven sobre la formación Vaca Muerta.

La Voz del Viento. Mapuches contra la contaminación petrolera. Parte 2

La Voz del Viento. Mapuches contra la contaminación petrolera. Repsol. YPF. Parte 2
Producido por Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales INCAA.
Producción Ejecutiva Línea Sur Films.
http://www.lineasurfilms.com.ar
Dirección Paulo Campano.

La Voz del Viento. Mapuches contra la contaminación petrolera. Parte 1

La Voz del Viento. Mapuches contra la contaminación petrolera. Repsol. YPF. Parte 1
Producido por Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales INCAA. Argentina
Producción Ejecutiva Línea Sur Films.
http://www.lineasurfilms.com.ar
Dirección Paulo Campano.

La memoria de la lluvia. Memoria histórica Mapuche. Parte 2

La memoria de lluvia es un proyecto documental que rastrea la memoria histórica indígena a partir de las voces del Pueblo Mapuche en la Patagonia Argentina. Voces dispersas, silenciosas, olvidadas, que resurgen a través de diversos caminos, pero que coinciden en un punto: la necesidad de la organización indígena. Esta propuesta documental se sustenta en la posibilidad de aportar desde lo artistico herramientas para la comprensión y difusión del proceso histórico vivido por el pueblo Mapuche.

La memoria de la lluvia. Memoria histórica Mapuche. Parte 1

La memoria de lluvia es un proyecto documental que rastrea la memoria histórica indígena a partir de las voces del Pueblo Mapuche en la Patagonia Argentina. Voces dispersas, silenciosas, olvidadas, que resurgen a través de diversos caminos, pero que coinciden en un punto: la necesidad de la organización indígena. Esta propuesta documental se sustenta en la posibilidad de aportar desde lo artistico herramientas para la comprensión y difusión del proceso histórico vivido por el pueblo Mapuche. Este documental fue filmado en la Patagonia Norte, en la provincia de Río Negro, en las localidades de Viedma, Jacobacci, Anekón Grande, Las Aguadas, El Bolsón, Paso Córdova, Río Chico, Valcheta, Maquinchao, Yaminué y en otros lugares de la Línea Sur de la provincia.
La realización de esta película fue posible gracias a la participación de Hermenegildo “Chacho” Liempe, Jacinto Ñancufil y su nieto Nahuel, Regino Tripailaf y Florentino Uircapán. También participaron Felisa Torres, Don Quinchafil, la Comunidad Prafil, el Consejo de Desarrollo Comunidades Indígenas (CODECI), Centro Mapuche y el Consejo Asesor Indígena (CAI) y Alejo Schatzky.

Economía verde

Domingo, 17 de junio de 2012

DIALOGO SOBRE ECOLOGIA CON EL TEOLOGO BRASILEÑO LEONARDO BOFF
“Obama es un emperador negro”.Según Boff, el Hemisferio Sur demanda a los países centrales financiar la devastación causada por siglos de saqueo y advierte que el desarrollo sostenible del medio ambiente empieza por el combate a la pobreza y la desigualdad.

Por Darío Pignotti-Desde Río de Janeiro

El Norte y el Sur vuelven a chocar en Río. Ese es el saldo de los primeros días de negociaciones infructuosas entre los diplomáticos de más de 100 países que participan en la cumbre Río+20 e intentan elaborar un documento único sobre qué hacer con el planeta a la deriva. Hay dos tesis en pugna. La de implantar una “economía verde” al gusto de Estados Unidos y Europa, que se desentienden del costo ambiental causado durante más de un siglo de saquear florestas y mares, una formulación rechazada por el Sur, que demanda a los países centrales financiar la devastación causada y advierte que el desarrollo sostenible del medio ambiente empieza por el combate a la pobreza y la desigualdad.

El religioso brasileño Leonardo Boff lleva años reflexionando y elaborando ensayos sobre ecología desde una perspectiva en la que retoma los fundamentos de la Teología de la Liberación. Boff, uno de los intelectuales de referencia de parte de los miles de militantes que ayer debatían bajo el sol primoroso de Río sobre cómo salvar el planeta, dinamitó los fundamentos de la “economía verde” durante una entrevista con Página/12. Para Boff es “frustrante” que la ONU convoque a la Conferencia Río+20 para abordar a nivel mundial la idea de la economía verde. “Cuando hablamos de economía verde estamos hablando del último asalto del capitalismo a la naturaleza, al patrimonio de la humanidad”, señaló.

“Digo el último asalto porque el primero fue la explotación convencional de los recursos naturales, deforestando la Amazonia para que el agronegocio plante sus millones de hectáreas de soja o para que se derriben los árboles impunemente, ahora entramos en una fase peor que es convertir a la naturaleza en mercadería, se venden créditos de carbono, se convierte a la vida en commodities, la vida no puede ir al mercado.”

El debate sobre la “economía verde” es uno de los tres ejes escogidos por la ONU para la Conferencia sobre Desarrollo Sostenible Río+20, como parte de su propuesta de reconfigurar el aparato productivo mundial, apuntando hacia la reducción de combustibles fósiles y las prácticas ecológicamente sustentables de las multinacionales.

El economista indio Pavan Sukhdev, del Deutsche Bank, se encuentra en Río, donde ha reivindicado que la “economía verde engloba cuatro temas: bienestar, equidad social, riesgos ambientales y escasez ecológica”.

Para Boff ese tipo de argumentos está cargado de una retórica que “en el fondo solo buscan maximizar el lucro de las empresas…no es más que pintura verde, se quiere maquillar a un sistema productivo que desde la Eco ’92, hace 20 años, ha causado más degradación de la tierra y profundizado la brecha entre ricos y pobres”.

La suerte de la reunión ambientalista más importante del año se resolverá entre el jueves y viernes próximos cuando la presidenta Dilma Rousseff será la anfitriona de los mandatarios que desembarcarán en el predio ferial Riocentro, situado en Barra da Tijuca, uno de los barrios más caros de esta ciudad que se prepara para recibir el Mundial de Fútbol y las Olimpíadas.

En los primeros días de cabildeos en Riocentro uno de los temas dominantes fue la presencia de Barack Obama en la cumbre, dado que la Casa Blanca insinuó durante dos meses que no vendrá pero aún falta una confirmación oficial. “Obama dice que no viene por asuntos internos, por las elecciones donde busca ser reelegido, pero él no vendría en realidad porque se comporta como un emperador, es una especie de emperador negro que sólo se interesa por lo que ocurre en su imperio”, embiste Leonardo Boff.

“Si él (Obama) percibiera que la degradación de la Amazonia afecta directamente el clima en California claro que vendría a Río+20, o le ordenaría a Brasil lo que debe hacer sin sutilezas, o en última instancia mandaría ocuparla, siguiendo la ideología estadounidense que les hace pensar que son los guías de la humanidad.”

Para Boff, los países desarrollados se comportan con “mezquindad” ante la “degradación” del medio ambiente y no advierten que la tierra “puede estar caminando hacia una catástrofe” ecológica en la que “nadie saldrá indemne”. Una de sus preocupaciones centrales es el destino de la Amazonia, la mayor floresta tropical del mundo, objeto de la devastación del agronegocio brasileño. “No creo que Brasil pueda sentirse muy orgulloso de la situación que sufre desde hace décadas y hasta la actualidad; la Amazonia, aquello es el Far West, el Estado no está para aplicar la ley contra los que la deforestan y para proteger a los que quieren cuidarla”, dice el teólogo ecologista.

“Amazonia es una tierra sin ley, donde los terratenientes mandan a matar a los peones y a los miembros de organizaciones campesinas que defienden la producción en armonía con el medio ambiente, desde que fue asesinada la hermana (estadounidense) Dorothy Stang en 2005, nada cambió, se sigue asesinando”, machaca el ex sacerdote.

Ayer Río se mostraba como una ciudad partida. En el oeste carioca continuaban las actividades oficiales y los encuentros discretos entre diplomáticos dentro de la cumbre oficial Río+20, mientras en el Aterro do Flamengo, en el sur de la ciudad, la Cumbre de los Pueblos, convocada por el Foro Social Mundial, debatía fórmulas para enfrentar el capitalismo y hacerlo sin dañar el medio ambiente. En esa Babel alterglobal se mezclaban universitarios de Argentina, Francia y España, comunidades afrodescendientes de Brasil, indígenas colombianos y peruanos, y grupos defensores de los derechos humanos que, en un acto con la Madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas, prometieron realizar un escrache a un represor esta semana.

Boff ve sin interés lo que pueda ocurrir en la cumbre oficial y se esperanza con la Cumbre de los Pueblos. “No podemos esperar mucho de lo que surja en los debates de los líderes mundiales en Río+20, necesitamos un nuevo relato que en lugar de buscar optimizar el lucro de la economía verde parta de la vida y de la tierra, que venga de abajo, de la agricultura familiar, de las comunidades indígenas, de la discusión de la sociedad.”

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-196580-2012-06-17.html

Imagen AFP

Lo ambiental debe ser social

Lunes, 13 de febrero de 2012

ENTREVISTA AL EXPERTO DE LAS NACIONES UNIDAS, OLAV KJORVEN

“Lo ambiental debe ser social”

Kjorven es director en el PNUD y promueve la próxima conferencia internacional sobre desarrollo sustentable Río+20. Sostiene que las políticas ambientalistas sólo tendrán consenso si son articuladas con la justicia social. El cambio climático.

 Por Pedro Lipcovich

“Las políticas ambientales sólo lograrán consenso si se articulan con políticas para la justicia social”, sostiene Olav Kjorven, director del Departamento de Políticas para el Desarrollo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El destacado funcionario internacional asegura que la conferencia Río+20, sobre desarrollo sustentable, que se efectuará en junio próximo, “puede hacer posible establecer una agenda diferente”. Admite los graves problemas ambientales que enfrenta la humanidad –el crecimiento en la emisión de gases de efecto invernadero, la “crisis de extinción de especies”, la sobreexplotación pesquera, el desmanejo del agua dulce–, pero señala cambios positivos en lugares previsibles –como Noruega– y menos previsibles –como China o México–. Destaca también logros en el orden de la sociedad civil, tanto en el aspecto social –los ocupantes de Wall Street, los movilizados en países árabes– como en el ambiental: la creciente conciencia, en las religiones, de que es responsabilidad de los creyentes velar por la integridad de la Creación… también en términos ambientales.

–En los últimos años, sucesivas conferencias internacionales sobre cambio climático no registran avances significativos, mientras los plazos se acortan cada vez más. ¿Podría revertirse esta situación en la Conferencia sobre Desarrollo Sustentable Río+20, este año?

–Es frustrante ver que el progreso de una reunión a otra es tan lento, que es tan difícil lograr acuerdos fuertes. También debemos reconocer que se trata de cuestiones complejas, asuntos políticos, donde los países tienen diferentes intereses. Sin embargo, desde la Conferencia de Río hace 20 años hasta hoy, hemos visto progresos. El ejemplo más conocido es el del control de la emisión de sustancias químicas que afectaban la capa de ozono. Sobre la base de este éxito, en los últimos años la cooperación internacional logró resultados también en el control de otras sustancias. Otro sector con progresos es el de los bosques: si bien hay mucha deforestación en el mundo, en distintos países hemos visto una reversión: es el caso de China; también México, hace poco, pudo revertir la tendencia a la deforestación. Costa Rica lo logró hace tiempo, y hoy tiene mucho más bosque que hace 20 años. En el caso de la pesca, la explotación descontrolada condujo al colapso de muchas especies, pero también hay ejemplos de sistemas de manejo que aseguran la sustentabilidad: así se lo logró en Noruega, mi país, y en otras partes del mundo. Respecto del consumo de agua dulce, algunos países han establecido políticas que aseguran el agua a largo plazo para la agricultura, la industria y el consumo humano.

–¿Qué otras áreas siguen pendientes?

–El caso más reconocido es el del cambio climático: las emisiones de efecto invernadero crecen cada vez más. En el orden de la biodiversidad, donde la situación es realmente grave, la crisis de extinción de especies ya empezó: si no actuamos rápidamente, en los próximos años presenciaremos un desastre. En 2010, en Nagoya, Japón, se celebró un compromiso internacional que, si se pone en marcha, permitirá revertir la tendencia, pero su cumplimiento depende de que se pueda avanzar la cuestión del cambio climático. En Río habrá que buscar caminos para resolver las cosas de manera integrada, y en el tiempo que resta hasta junio, cuando se celebrará esa conferencia, tenemos que trabajar desde Naciones Unidas para que aquellos buenos ejemplos se extiendan y diseminen. Porque es cierto que lo conseguido no es suficiente y en demasiados campos los resultados son cada vez peores.

–¿Qué medidas concretas habría que tomar?

–Creo que esta conferencia podrá ser ocasión para establecer una agenda diferente. El año pasado ha mostrado una espectacular movilización de la sociedad civil: lo hemos visto con los cambios en el mundo árabe y con la emergencia de un movimiento global sobre la cuestión de la desigualdad, con la ocupación de Wall Street y movimientos similares en el mundo. Por otro lado se registra una movilización de capital privado y de políticas públicas a favor de las inversiones en energías renovables y otras tecnologías para un futuro ambiental más sustentable. En China, por ejemplo, es increíble lo que está pasando.

–¿Sí? Generalmente se atribuyen a ese país posiciones contrarias a la sustentabilidad ambiental.

–Si bien la contribución global de ese país a las emisiones de gases con efecto invernadero sigue creciendo, al mismo tiempo China está poniendo en marcha políticas muy fuertes hacia una economía más limpia, con un uso de energía más eficaz: es impresionante lo que hizo, en poco tiempo, en manejo de aguas y bosques. En esta línea va también la renovación del sistema de transportes, con trenes de alta velocidad, y la construcción de edificios con estándares de eficiencia ambiental muy elevados. Claro que, en una economía tan grande, los efectos de los cambios requieren mucho tiempo, quizás una década o dos. Todavía les queda mucho por hacer, pero muestran que es posible pensar de manera integrada.

–Usted mencionó también cambios en la sociedad civil: ¿podría dar ejemplos?

–Podemos mirar hacia Río como una ocasión para hacer valer lo que ya está pasando en la sociedad civil, en el sector privado y en muchos gobiernos, que en sus países establecen las bases para una transformación económica a futuro. Esto puede permitirnos capitalizar las cosas que han empezado a funcionar en estas dos décadas. Las religiones están actuando en términos que hace poco eran inimaginables. En la Iglesia Católica hay un reconocimiento de la responsabilidad del creyente con respecto a la Creación, en términos ambientales. Los católicos empiezan a hacerse cargo de la selva amazónica, no sólo en su dimensión secular sino como patrimonio espiritual. Y lo mismo está pasando en el Islam, el taoísmo, el hinduismo y otras religiones. Hay que trabajar mucho hasta la Conferencia de Río para consolidar esta mentalidad. Por eso es importante que representantes de los gobiernos se reúnan aquí, en Nueva York, para preparar esa conferencia.

–¿Cómo incide en esto la crisis económica mundial? En Estados Unidos, por ejemplo, hay datos de que las cuestiones ambientales tienden a quedar relegadas…

–Es un desafío que tenemos que vencer. No se puede impulsar una agenda verde si no se la vincula con una agenda para la equidad social, para el empleo, para la gente. Los votantes rechazarán toda agenda que se limite a cuestiones ambientales, sin beneficiar a la mayoría. Entonces, en Río, hay que lograr soluciones integradas: una agenda que sea, al mismo tiempo, para el planeta y para la gente. Por ejemplo, desde la perspectiva del cambio climático, es muy importante que los países reduzcan las subvenciones a las empresas petroleras que, al mantener artificialmente bajos los precios de combustibles no renovables, hacen más difícil el desarrollo de la energía renovable. Pero cuando se quita la subvención, el precio de los combustibles aumenta: en Nigeria, por ejemplo, la baja de esas subvenciones, muy ligada a la reducción del déficit presupuestario, dio lugar a demostraciones callejeras violentas. Es que la gente no hará suyas políticas incompletas: si aumenta el precio de los combustibles, hay que demostrar que se invierte en otra cosa: educación, protección social, sistema de pensiones. Hay que integrar la perspectiva ambiental con la perspectiva social.

–¿Cómo evalúa la situación de América latina y de la Argentina en particular?

–Es impresionante lo que la Argentina logró en el orden económico social durante los últimos años: subió el producto, bajó la tasa de desocupación, se redujo la pobreza y la desigualdad. Esto muestra que este país puede acceder a transformaciones rápidas, y esto también debería ser posible en el orden ambiental. No tengo datos específicos sobre medio ambiente en la Argentina pero, si logra combinar las políticas de justicia social con políticas que mejoren las condiciones ambientales, podrá configurar, como proyecto nacional, la creación de una sociedad más justa y también más sostenible.

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