Publicaciones de la categoría: Diagonal árida de Sudámerica

La biodiversidad en las zonas áridas ayudaría a amortiguar los efectos del cambio climático

Este estudio forma parte de un proyecto más amplio del INTA denominado “Monitoreo Ambiental para Regiones Áridas y Semiáridas (MARAS)” conducido por investigadores de la Estaciones Experimentales localizadas en Bariloche, Esquel, Trelew,  Río Gallegos y Viedma. A través del proyecto MARAS se instalaron 350 parcelas desde Tierra del Fuego hasta el norte de Neuquén, en las cuales se monitorearán indicadores del suelo y la vegetación a largo plazo. La red MARAS fue diseñada e instalada en el marco del Proyecto GEF “Manejo Sustentable de Ecosistemas Áridos y Semiáridos para el Control de la Desertificación en la Patagonia”.

http://inta.gob.ar/documentos/la-biodiversidad-en-las-zonas-aridas-ayudaria-a-amortiguar-los-efectos-del-cambio-climatico/

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La Voz del Viento. Mapuches contra la contaminación petrolera. Parte 2

La Voz del Viento. Mapuches contra la contaminación petrolera. Repsol. YPF. Parte 2
Producido por Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales INCAA.
Producción Ejecutiva Línea Sur Films.
http://www.lineasurfilms.com.ar
Dirección Paulo Campano.

La Voz del Viento. Mapuches contra la contaminación petrolera. Parte 1

La Voz del Viento. Mapuches contra la contaminación petrolera. Repsol. YPF. Parte 1
Producido por Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales INCAA. Argentina
Producción Ejecutiva Línea Sur Films.
http://www.lineasurfilms.com.ar
Dirección Paulo Campano.

La memoria de la lluvia. Memoria histórica Mapuche. Parte 2

La memoria de lluvia es un proyecto documental que rastrea la memoria histórica indígena a partir de las voces del Pueblo Mapuche en la Patagonia Argentina. Voces dispersas, silenciosas, olvidadas, que resurgen a través de diversos caminos, pero que coinciden en un punto: la necesidad de la organización indígena. Esta propuesta documental se sustenta en la posibilidad de aportar desde lo artistico herramientas para la comprensión y difusión del proceso histórico vivido por el pueblo Mapuche.

La memoria de la lluvia. Memoria histórica Mapuche. Parte 1

La memoria de lluvia es un proyecto documental que rastrea la memoria histórica indígena a partir de las voces del Pueblo Mapuche en la Patagonia Argentina. Voces dispersas, silenciosas, olvidadas, que resurgen a través de diversos caminos, pero que coinciden en un punto: la necesidad de la organización indígena. Esta propuesta documental se sustenta en la posibilidad de aportar desde lo artistico herramientas para la comprensión y difusión del proceso histórico vivido por el pueblo Mapuche. Este documental fue filmado en la Patagonia Norte, en la provincia de Río Negro, en las localidades de Viedma, Jacobacci, Anekón Grande, Las Aguadas, El Bolsón, Paso Córdova, Río Chico, Valcheta, Maquinchao, Yaminué y en otros lugares de la Línea Sur de la provincia.
La realización de esta película fue posible gracias a la participación de Hermenegildo “Chacho” Liempe, Jacinto Ñancufil y su nieto Nahuel, Regino Tripailaf y Florentino Uircapán. También participaron Felisa Torres, Don Quinchafil, la Comunidad Prafil, el Consejo de Desarrollo Comunidades Indígenas (CODECI), Centro Mapuche y el Consejo Asesor Indígena (CAI) y Alejo Schatzky.

Restauración natural en Picadas petroleras

 

Disturbio antrópico por la actividad petrolera

Disturbio antrópico por la actividad petrolera

Restauración natural en Picadas petroleras

La Ecología de la restauración, una disciplina que no lleva más de 6 años en el mundo y que busca imitar los procesos de la naturaleza para restaurar los ecosistemas naturales. Investigadores analizan la revegetación de zonas patagónicas donde las actividades antrópicas vinculadas al petróleo han generado disturbios en los ecosistemas.

La vida en el desierto. Mendoza

Miércoles, 4 de julio de 2012
Diálogo con Laura Torres, doctora en Antropología social, laboratorio de desertificación y ordenamiento territorial

Sobre la vida en el desierto

El Jinete Hipotético cabalga por el desierto hasta el Centro Regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas donde mantiene un diálogo sobre las formas de vida y los intercambios productivos entre el desierto y los oasis mendocinos.
Por Leonardo Moledo
Desde Mendoza
–Usted trabaja en desertificación.
–Sí.
–¿Y qué hace un antropólogo social trabajando en desertificación?
–La idea fue poder interrogarse acerca de por qué la gente actúa como actúa frente a los recursos naturales, es decir, no dar por sentado que la gente actúa mal porque quiere, que la gente depreda porque quiere, sino intentar comprender desde qué marco está actuando de determinado modo. Entonces empecé a trabajar con Elena Abraham con las comunidades del desierto de Lavalle, en Mendoza, y empezamos a ver cómo se componían estas comunidades domésticas, cómo resolvían sus ingresos y su reproducción social. Y las conclusiones empiezan a señalarnos muy fuertemente que la desertificación está ligada a la pobreza, pero no sólo ligada, sino que la pobreza es causa de desertificación, que la desertificación se entiende como consecuencia de dinámicas sociales de un peso muy profundo y que en parte las dificultades que tiene la gente para definir su reproducción social explican cómo se comportan con respecto a los recursos.
–Hay una historia, que es la historia de la leña: cada vez hay que ir a buscarla más lejos, porque se consume a una tasa muy superior a su reposición. Eso acentúa la pobreza. ¿Qué otros mecanismos hay?
–Si nosotros observamos el área con una perspectiva histórica, vamos a ver que hay recursos naturales que son altamente valorados por los grupos dominantes, básicamente por los oasis mendocinos. El tema de la leña se puede explicar por el consumo doméstico, pero más se explica por una explotación extrarregional, que taló el bosque y lo diezmó. La gente del área era contratada como masa asalariada pobre. En la actualidad, esa misma dinámica de funcionamiento (gente que viene de afuera, extrae las riquezas y se las lleva afuera, perpetuando la pobreza) se sigue dando. Lo que pasa es que se da cada vez con recursos más degradados. Lo que nosotros decimos es que hay dos mecanismos de transferencia de valor del desierto al oasis. Uno es por la vía de los recursos naturales (en este momento, el guano) y la otra es por la vía de la mano de obra.
–¿Por qué?
–Lo que queda en la zona son pasturas y cabras. Las cabras producen guano, que es utilizado por la industria vitivinícola como abono. De alguna manera, el tener alto número de animales tiene que ver con que de esta forma se extrae guano, que es el primer ingreso de la zona. No la venta de cabritos, ni el turismo, ni las artesanías. Eso significa que hay que mantener alto el número de los rodeos. En términos más simples: el oasis sigue extrayendo recursos naturales bajo la forma de guano, extrae pasturas convertidas en guano que se usan en el oasis, que a su vez exporta vinos. El otro mecanismo es la mano de obra: la gente de la zona se contrata en las actividades de cosecha, y esto constituye un ingreso importante. Lo que pasa es que la persona vive y se reproduce todo el año en la unidad doméstica, por medio de la venta del guano, el chivo, etc., y por cinco semanas es contratado en las actividades de viña. A precios bajos…
–Y ni hablar de los derechos sociales…
–Y lo que se encuentra entonces es trabajo infantil, y cada vez más condiciones de precariedad social. Tenemos niños que viven en el desierto, que en las ocho semanas que dura la cosecha se contratan como mano de obra infantil en empresas que a su vez son exportadoras de ajo, de papa, de vino. Estos niños llenan los requerimientos de mano de obra. En síntesis: las dinámicas de relación desigual entre los oasis y los desiertos, lejos de atenuarse, se profundizan con el tiempo. Y el desierto es cada vez más pobre porque cada vez tiene menos que ofrecer, tiene recursos cada vez más degradados.
–Y además se degrada el suelo, ¿no? Usted trabaja sobre Mendoza, y en cierta forma Mendoza es un desierto.
–No en cierta forma. Mendoza es un desierto. Que tiene oasis, pero no deja de ser un desierto en un 96 por ciento.
–Usted explicó el mecanismo. La pregunta es si hay una solución para ese mecanismo.
–La solución es compleja en la medida en que depende de fuerzas que no controlamos. Cuando nosotros hablamos de participación social, tenemos que considerar que la participación social significa también participar en la toma de decisiones. Y esta gente no participa en la toma de decisiones, solamente participa a través del voto. Y si los medimos en términos poblacionales, son muchos menos que los que viven en zonas de oasis, que concentran mayores riquezas y mayor cantidad de gente. Ese mecanismo de participación social es complicado; en lo que participan es en la administración del propio territorio. Eso está bien, pero no alcanza para remontar estos problemas. La única forma de lograr ir remontando estas condiciones es con procesos de empoderamiento social y de construcción de soberanía en el desierto.
–Supóngase que hubiera más participación… ¿qué podrían hacer?
–Algunas alternativas tienen que ver con generar proyectos productivos que mejoren la competitividad de estos grupos en los oasis. Todo lo que tiene que ver con los tambos, con sumar valor agregado a los productos locales, con hacer eso en diálogo con pobladores de la zona… Lo importante es que puedan tomar la conducción de sus propios proyectos. Es bastante difícil trabajar en esto, pero creemos que es la solución.
–¿Hay mucha migración del desierto hacia el oasis?
–Muchísima.
–¿Entonces?
–Bueno, hay varias preguntas que hacerse. Por un lado, ¿qué pasaría si la gente no emigrara? Si ya tenemos más de un 40 por ciento de la población por debajo de la línea de indigencia, probablemente tendríamos aún más. Sería interesante que la zona pudiera tener a su población, pero hay que encontrar actividades y recursos naturales. Y eso es difícil, porque la capacidad de carga ya está duplicada: hay más del doble de animales de los que se deberían tener en teoría. ¿A qué se podría quedar esta gente? Cuando se va, ¿a qué se va?
–Y… a buscar el agua corriente, la electricidad, la escuela, la ciudad…
–Sí, en el presente es comprensible que la gente migre en busca de las cosas que hoy la zona no puede dar. Esto es algo que nos cuenta mucho la gente del lugar: los chicos que salen de escuelas de la zona, por ejemplo, no pueden sostener el ritmo de competencia académica de una facultad. La emigración, de algún modo, balancea, amplía el horizonte de posibilidades, pero con dificultades serias.
–El que migra al oasis, en general se ubica en lugares marginales.
–Sí, porque además es mano de obra poco calificada para lo que necesita la ciudad.
–Es un proceso muy general en toda la historia… Los lugares ricos atraen a los pobres, y no parece haber una solución.
–En el fondo, de lo que estamos hablando es de distribución de la riqueza. ¿En manos de quiénes van a quedar esos recursos económicos transformados en dinero? La lucha contra la desertificación es una lucha contra las injusticias sociales.

En: http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-197827-2012-07-04.html

Aislan gen que tolerará sequía y salinidad. Conicet, Argentina.

  AVANCE CIENTIFICO QUE MULTIPLICA LA PRODUCTIVIDAD DE CULTIVOS

La ciencia vence a la sequía

Investigadores del Conicet y la Universidad del Litoral, con aportes privados, lograron aislar un gen que permitirá mejorar la tolerancia de los cultivos a la sequía y la salinidad. CFK elogió el logro, patentado por dichos organismos.

Un grupo de investigadores del Conicet y de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) logró aislar un gen que permitirá a las plantas tolerar mejor el estrés hídrico y salino, duplicando la productividad. El descubrimiento implicará una notable mejora, a partir de su implementación, en los principales cultivos del país, como soja, maíz y trigo. Además, por regalías sobre patentes, ambas entidades recibirán unos 75 millones de dólares. “Si se adapta esta tecnología en todo el mundo, con tan sólo los cultivos de soja se obtendrían unos 2500 millones de dólares en concepto de regalías por campaña”, señaló ayer entusiasta la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, durante una videoconferencia que realizó desde la Casa de Gobierno en simultáneo con el predio de Tecnópolis, en donde se encontraban el ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, y la directora del proyecto, Raquel Chan.

Con tono distendido, la mandataria felicitó a “las neuronas” puestas a trabajar en este proyecto investigativo que se inició en 2008. “La felicito por la investigación y por ser una mujer”, dijo CFK en referencia a la doctora Chan, a quien pidió que explicase el descubrimiento. “El proceso consistió en identificar un gen, dentro de un universo de más de 50.000 distintos, que dé respuesta a la adaptación de la planta, como la tolerancia a la sequía. Este gen permite aumentar la productividad en condiciones de sequía y también normales”, resumió Chan. La investigadora destacó la diferencia de este descubrimiento respecto de otros que existen en el mundo, los cuales sufren una penalización, esto es que en condiciones normales hace que caiga la productividad del cultivo. El nuevo descubrimiento “no sólo no genera merma en el rendimiento frente a las lluvias, sino que potencia la productividad de la planta en ese escenario”.

El desarrollo fue posible gracias a la unión pública privada del Conicet, la UNL y la empresa Bioceres y se estima que el producto estará en el mercado entre 2014 y 2015. La patente del descubrimiento es propiedad conjunta del Estado, a través de la titularidad del Conicet y la UNL, y se licencia su uso y explotación a la empresa Bioceres por veinte años. Cristina agradeció a los representantes de la compañía que invirtieron en el desarrollo de la investigación. También participó la firma estadounidense Arcadia.

En materia de beneficios económicos para el país se estima que, de mantenerse los valores de la cosecha 2010-2011 para soja, maíz y girasol y considerando un aumento del rendimiento del 20 por ciento más un 5 de incremento de la superficie cultivable, el valor de la cosecha podría alcanzar los 40.600 millones de dólares. Esto representa un aumento de cerca de 10.000 millones de dólares y está calculado en base a los promedios de superficies cosechadas, el rendimiento por hectárea y el precio por tonelada de los últimos años. El aumento del rendimiento de esta nueva tecnología oscila entre el 10 y el 100 por ciento, dependiendo del tipo de cultivo, la calidad del mismo y el lugar donde se produzca, así como también de los factores climáticos.

La Presidenta recordó que el descubrimiento “es el resultado de los recursos volcados por este gobierno y el anterior”. El equipo de Chan recibió subsidios de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del Ministerio de Ciencia, a partir del cual identificaron el gen. Luego el Conicet y la UNL se asociaron a la empresa Bioceres para generar una patente y posterior comercialización del descubrimiento. Ambos organismos estatales recibirán en concepto de regalías un porcentaje por cada semilla vendida una vez que se comercialice. “Ya que permite reducir el estrés de las plantas, habrá que seguir investigando para ver si se puede evitar el estrés de la gente, sobre todo de algunos gobernantes”, se despidió CFK.

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-188569-2012-02-29.html

En Chubut llueve hasta un 50 % menos

05/02/2012 2:00 AM
Según el INTA, en Chubut llueve hasta un 50 % menos
Según el documento, “las precipitaciones fueron inferiores durante 2011 en comparación con el promedio histórico”.
El año pasado, en la Comarca de la Meseta Central llovió un 50 por ciento menos que el promedio histórico. Así lo advierte el último informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria que da cuenta de la evolución de las precipitaciones en toda la provincia y las compara con los valores tradicionales. Según el documento, “las precipitaciones fueron inferiores durante 2011 en comparación con el promedio histórico”.

El año pasado fue el quinto consecutivo de lluvias “inferiores a las normales” y este fenómeno “está afectando seriamente a la ganadería ovina, bovina y caprina, que consumen el forraje de los pastizales naturales”.

El INTA considera que el sostenido proceso de sequía “también está afectando las aguadas naturales y los mallines, donde la reducción de lluvias afecta el normal ciclo hidrológico”. En la zona cordillerana, “las condiciones naturales permiten la ocurrencia de incendios que destruyen nuestros bosques naturales”.

Según el informe, Trevelin fue la localidad que más sufrió la baja de lluvias, medidas en milímetros caídos: en 2011 las precipitaciones fueron un 53, 2 por ciento menores a las de 2011; en este ranking crítico le siguen Paso de Indios, con un 50,3 por ciento menos; Telsen, con casi un 47 por ciento, y Esquel, con un 44,4 por ciento. En cuanto al Valle, en Trelew cayó un 28,3 por ciento menos de lluvia; en el Dique Florentino Ameghino un 25,2 por ciento y en Puerto Madryn, casi un 20 por ciento menos.

En la introducción , el organismo nacional recuerda que “desde 2007 se ha presentado una intensa sequía en Chubut que afectó severamente la producción agropecuaria de la región árida y semiárida”. En este escenario, la ganadería ovina y bovina se desarrolla “aprovechando las aguadas naturales y la producción forrajera de los pastizales naturales”. Sin embargo, el cóctel de sequía más la caída de ceniza complica mucho el panorama productivo y social de la meseta. En Chubut, el INTA posee un Sistema Agrometeorológico compuesto por 17 centrales meteorológicas que proveen información actualizada.

De acuerdo a los datos, en la Comarca VIRCH – Valdes, que incluye los departamentos Biedma, Rawson, Gaiman y Florentino Ameghino, hay “una reducción de precipitaciones del 20 por ciento en Puerto Madryn y el 28,3 por ciento en Trelew”. Dentro de los valores mensuales se destaca la lluvia ocurrida en octubre de 2011, “que supera largamente las ocurridas históricamente en ese mes”.

En cuanto a la Comarca del Río Senguer – Golfo San Jorge (departamentos Escalante, Sarmiento, Río Senguer y Tehuelches), la cantidad de milímetros de lluvia descendió cerca de un 8 por ciento. Según el INTA, “ los valores de abril fueron significativamente más altos que la media histórica”.

Respecto a la Comarca de la Meseta Central, que abarca los departamentos Telsen, Gastre, Mártires y Paso de Indios, se trató de la postal más seca: la lluvia en la zona central de Chubut disminuyó entre un 25 y un 50 por ciento en 2011 respecto al promedio histórico. Los datos asustan: el promedio tradicional de Paso de Indios es de 180,2 milímetros anuales. El año pasado llovieron 89,6. O Telsen, donde el porcentaje histórico es de 204,4 milímetros y el año pasado se registraron apenas 108,5.

En la Comarca de los Andes, con los departamentos de Cushamen, Futaleufú y Languineo, “las precipitaciones ocurridas disminuyeron el 50 por ciento del valor histórico medio”. La baja ocurrió en el invierno y primavera de 2011. En esta región figura el bajón más pronunciado, que se llama Trevelin: su promedio histórico es de 1.038 milímetros anuales y en 2011 ese registro trepó apenas a los 475,1.

Ferias: alternativas de comercialización

Ferias francas, alternativas a la comercializacion

 

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