Archivos del mes: 29 mayo 2012

22 de mayo – Dia Internacional de la Diversidad Biologica

012-05-24
22 DE MAYO – DÍA INTERNACIONAL DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA
Cuidar y conocer lo propio y lo ajeno: cómo tratar las especies invasoras
La Patagonia Andina es sinónimo de bosques, lagos, montañas, nieve y buena comida tradicional. Ciervo en escabeche, jabalí ahumado, trucha con hongos o dulces de rosa mosqueta o frambuesa son platos típicos de la región. Sin embargo, ninguna de estas especies es autóctona, sino que todas fueron introducidas por el hombre, afectando gravemente la flora y fauna local
Este problema no es exclusivo de la Patagonia. Sudamérica, uno de los lugares de mayor biodiversidad del planeta, reserva de medicinas, alimentos y biocidas -pesticidas naturales-, se ve amenazada por la introducción de especies foráneas, uno de los mayores riesgos para la diversidad biológica, aunque esto aún no sea una prioridad para los países de la región.

Esta es una de las conclusiones obtenidas en un trabajo publicado en la revista especializada Biological Invasions -bajo el título Tratando con especies no nativas: ¿cuál es la diferencia en Sudamérica?- por un grupo de científicos argentinos y españoles que buscó medir el grado de interés de los países de Sudamérica en el tratamiento de este problema.

A la gravedad de los efectos de las invasiones sobre el medioambiente se suma el desconocimiento de los pobladores acerca de qué especies son nativas del lugar que habitan. “La gente valora y explota económicamente especies introducidas sin saber que en realidad no son autóctonas”, advierte Sergio Lambertucci, investigador del CONICET COMAHUE en el Laboratorio Ecotono del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA) y uno de los autores de la investigación. “Lo peor es que al no saberlo no podemos comprender los impactos que las especies invasoras producen en nuestro ecosistema”, agrega.

Distinguir entre nativo y no-nativo, esa es la cuestión

Al menos 41 de las cien especies más invasivas del planeta están establecidas en Sudamérica. La mayoría ingresó de Europa o Asia durante el período llamado “imperialismo ecológico”, con la llegada de los europeos. “En su mayoría, sus efectos son negativos, desde la extinción de especies endémicas y la aparición de enfermedades infecciosas hasta enormes cambios en hábitats enteros”, señala Lambertucci.

El jabalí, por ejemplo, fue introducido en América para la caza deportiva. Su presencia tiene un gran impacto en los ecosistemas ya que destruye la flora nativa y las cosechas, contagia enfermedades a otros mamíferos y se alimenta de gran variedad de vertebrados -anfibios, reptiles, mamíferos y aves-.

El impacto de los salmónidos -truchas y salmones- sobre las especies autóctonas ha sido enorme. Puyenes, percas, bagres, peladillas y pejerreyes se ven afectados porque compiten con ellos por el espacio y el alimento y suelen perder la contienda.

Es similar lo que ocurre con el castor -que en Tierra del Fuego genera la muerte de árboles que tardan cientos de años en crecer-, el visón, el ciervo colorado, el pino o la rosa mosqueta, entre otras muchas especies invasoras.

Similar en Sudamérica, España y Portugal

Los países sudamericanos no han considerado la introducción de especies foráneas un problema relevante debido a particularidades históricas y socioculturales, además de económicas. El estudio comparó las publicaciones científicas sudamericanas focalizadas en esta problemática con las de España, Portugal y países angloparlantes.

Por un lado, se vio que la investigación sobre especies introducidas es una disciplina nueva en Sudamérica, donde se comenzó a investigar el tema hace unos 20 años.

Por otro lado, “nos sorprendió descubrir que los países con mayor biodiversidad son los que menos investigaciones producen sobre especies introducidas en relación a su producción científica total en el área”, cuenta Karina Speziale, también autora del estudio e investigadora de la UNCo en el Laboratorio Ecotono.

La situación es similar en España y Portugal, en donde se publica poco en relación a su producción científica total en el área y desde hace poco tiempo, y diferente a Estados Unidos o Australia, donde se estudia este fenómeno desde hace más de treinta años y se publican muchas investigaciones por año.

“Entonces, las diferencias entre países no se deben sólo a una cuestión de nivel de desarrollo, o de presupuesto, o a una mayor o menor diversidad biológica. El bajo interés en esta cuestión parece responder también a un bajo interés en el tema por parte de la sociedad”, concluyen los investigadores, que trabajaron junto a José Luis Tella y Martina Carrete de la Estación Biológica de Doñana.

“Cuanto menos se investiga, menos se conoce y, por lo tanto, es menor el interés público y científico en estudiar estas invasiones biológicas. Un círculo vicioso difícil de romper”, aseguran.

Tanto en España como en Sudamérica los animales exóticos son apreciados por cuestiones culturales o económicas. Los investigadores relacionan estas valoraciones con la idiosincrasia de los inmigrantes provenientes de Europa. “En Sudamérica se da una amnesia generacional: el conocimiento respecto de las especies nativas se pierde porque las generaciones jóvenes no conocen las condiciones biológicas originarias del lugar en el que viven”, explica Karina Speziale.

Más investigación, mejor educación y el desarrollo de una política regional común a todo el subcontinente deberían ser los primeros pasos para cambiar la situación. Teniendo en cuenta la dimensión cultural de toda invasión biológica, la estrategia debería comenzar en la educación para la valoración de las especies nativas y el conocimiento de las foráneas. Como en muchas otras cosas, la educación es la clave del cambio.

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
Av. Rivadavia 1917 C1033AAJ CABA República Argentina Tel: +54 11 59831420 http://www.conicet.gob.ar

http://www.conicet.gov.ar/new_noticias/noticias.php?id_noticia=8793&nota_completa=yes&tipo=5

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Curso de huerta

La serie “Oficios: curso de huerta” permite aprender las ventajas de realizar una huerta orgánica -tanto en espacios grandes, como jardines y campos, como en maceteros o espacios pequeños- y valorar el trabajo en la huerta como una forma de producción individual o familiar. A lo largo del curso se desarrollan temas relacionados con el abono, su producción y utilización; la siembra directa en tablones y la siembra indirecta en plantines. Además se analizan los cultivos, la huerta sin tierra, el control de plagas y la cosecha.

Duración: 28 Minutos

Consultar en: http://www.conectate.gob.ar/educar-portal-video-web/module/detalleRecurso/DetalleRecurso.do?modulo=masDescargados&idRecurso=50496

Huertas urbanas. Medellin, Colombia

Foto de Javier Agudelo

Colombia – Medellín
Terrazas y solares de Medellín escenarios urbanos para la agricultura
Por: CARLOS MARIO CANO R | 7:22 p.m. | 24 de Mayo del 2012

Helena Botero cultiva en su huerto maracuyá, fresas, berenjenas, naranjas, arracacha y yuca.

En Medellín crece tendencia de cultivar en pequeños espacios como hobbie o seguridad alimentaria.

En menos de 60 metros cuadrados Helena Botero cultiva más de 160 especies de hortalizas, plantas aromáticas, frutas y flores.
Su ‘Huerta feliz’, como le llama, está en la terraza de la Red Colombiana de Agricultura Biológica (Recab) y es ejemplo de que en la ciudad también es posible ver crecer yucas, plátanos y fríjoles.
El espacio no es un impedimento: en canastas, botellas plásticas de aceite, vinagre o gaseosa; y hasta en canecas cortadas a la mitad afloran -entre otros- calabacines, berenjenas, rábanos y lechugas.
“Esto es cuestión de imaginación y de darle salida a todas las botellas de la casa. Además, no se necesita un gran espacio”, dijo Helena quien aclaró que el aire y el agua son los dos factores esenciales para que los cultivos pervivan.
“No es que la gente con esto no vaya a volver a mercar, es que puede tenerse en casa algún cultivo de cebolla, zanahoria y ajo que no habrá necesidad de comprar”, dijo Botero quien hace 27 años trabaja la botánica.
Lo que Helena busca impulsar desde la huerta, que anhela convertirse en un espacio para dictar talleres sobre agroecología, tiene en el Jardín Botánico y la Secretaría del Medio Ambiente a dos de sus grandes aliados.
“La importancia de la agricultura urbana está dada porque cada vez hay menos espacios para el cultivo en grandes extensiones. Es accesorio y además posibilita saber qué se está comiendo: elegir un producto sano y más orgánico”, explicó Juan David Fernández, Ingeniero Agrónomo del Jardín Botánico.
Aparte de tener la posibilidad de alimentarse sanamente también se convierte, para los más pobres, en una estrategia que mejora la seguridad alimentaria y calidad de vida.
Por su parte, en los estratos altos se convierte en un entretenimiento y trabajo ornamental.
Para las familias de bajos recursos, la Secretaría de Medio Ambiente tiene el programa Ecohuertas Urbanas, que inició en 2005 y que a la fecha ha atendido a más de tres mil personas, convirtiéndose en el proyecto bandera de agricultura urbana en Medellín.
Fruto de este trabajo en las 16 comunas existen 156 huertas que crecerán en los próximos años. “Solo en el 2011 implementamos 46. La meta es mantener las ya existentes y subir a unas 100 más en estos próximos cuatro años”, señaló Simón Molina, Subsecretario de Planeación Ambiental.
Para Molina, Ecohuertas Urbanas apunta al mejoramiento de la calidad de vida de las personas de estratos más bajos y busca un beneficio ecológico al hacer un manejo más adecuado de los residuos orgánicos.
“También buscamos el fortalecimiento de las organizaciones comunitarias”, precisó Molina.
Sugerencias para iniciar
Según Helena Botero la mejor manera de comenzar a cultivar en el hogar es con las plantas aromáticas y medicinales, que son las más fáciles para los principiantes que quieren aprender el arte de la agricultura .
Al respecto, Fernández añadió que cualquier persona podría hacer una huerta en su hogar, pero con asesoría profesional es mejor.
“Lo ideal es que sea con acompañamiento técnico para no generar dificultades a futuro en la infraestructura. Que la gente tenga un acercamiento a los conceptos técnicos de manejo y cultivo y a las técnicas de adecuación para los espacios”, enfatizó.
Helena dice que su ‘Huerta feliz’ está abierta para todo aquel que quiera aprender y colaborar. Según ella, con las plantas llegó de nuevo la vida en forma de mariposas, abejas y otros visitantes. “Por eso yo digo que aquí hay magia”, concluyó.
Para que tenga presente
La especialista en botánica, Helene Botero, recuerda algunos ‘tips’ para mantener bien la huerta urbana.
Agua de calidad: Debe hacerse una revisión continua del agua que tienen los sembrados pues de esta depende gran parte de su desarrollo. Si va a salir en el fin de semana déjeles agua con sistemas de dosificación.
Tierra abonada: Antes de cualquier siembra debe prepararse la tierra con abono orgánico. “Hay que recordar que lo que llaman maleza no siempre lo es, esta también puede servir como abono”.
Trato de calidad: “No es que haya buena mano, es que se trabaja con gusto y amor en la huerta”: dedicarle tiempo a las plantas, revisar sus hojas para prevenir plagas y ser disciplinado con ellas son tres de las claves.
Buena selección: Si apenas inicia en huertos urbanos prefiera plantas aromáticas como menta, hierbabuena y albaca, que no requieren mayores cuidados y sirven para entrenarse de cara a otras más complejas.
Carlos Mario Cano R
Redactor EL TIEMPO

 

http://www.eltiempo.com/colombia/medellin/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-11872941.html

La entrada de las mujeres cambia las agendas.

BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS, ACADEMICO PORTUGUES

“La entrada de las mujeres cambia las agendas”

El reconocido intelectual explica en una entrevista de Página/12 los retos actuales del feminismo y la necesidad de su articulación con otros movimientos sociales.

 Por Mariana Carbajal

Asiduo concurrente del Foro Social Mundial, el académico portugués Boaventura de Sousa Santos es uno de los intelectuales más comprometidos con los movimientos sociales de todo el mundo. Días atrás, fue uno de los poquísimos varones invitados como panelistas en el Foro Internacional de la Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID, por su sigla en inglés) que se desarrolló en Estambul y en el que participaron más de 2200 mujeres de 140 países. Casi como una “pop star”, numerosas jóvenes se quisieron fotografiar con él. Por la masiva concurrencia femenina, los baños masculinos del moderno Centro de Convenciones, donde se realizó esa gigantesca cumbre global feminista, fueron habilitados como mixtos. Y Boaventura se sorprendió cuando en un apuro ingresó a uno y se encontró rodeado de mujeres.

En el Foro de AWID, De Sousa Santos exhortó a los movimientos feministas a promover la articulación con otros movimientos sociales que tienen la lucha contra el modelo neoliberal como agenda prioritaria. En una entrevista con Página/12, ahondo en esa idea y en cómo generar esas alianzas. “Este enfoque en los modelos económicos dominantes, que son androcéntricos, patriarcales, homofóbicos, es una agenda bastante fuerte de articulación entre mujeres de varias partes del mundo”, afirmó. Y consideró que “cuando las mujeres entran en las luchas sociales, las agendas de los movimientos cambian”.

De Sousa Santos es doctor en Sociología de la Universidad de Yale y desarrolla sus actividades actualmente en la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra, donde dirige el Centro de Estudios Sociales. Además es visitante de las universidades de Wisconsin-Madison, San Pablo, Los Andes y en la London School of Economics. Entre otros libros, escribió Refundación del Estado en América Latina. Perspectivas desde una epistemología del Sur y Portugal. Ensaio contra a autoflagelaçao. Recientemente publicó cinco Cartas a las Izquierdas, en Página/12, donde interpela a las izquierdas en relación con la crisis por la que atraviesa el mundo.

–Retomando su concepto de traducción, ¿qué piensa que deben traducir los movimientos de mujeres?

–El movimiento de mujeres tiene dos tareas muy importantes de traducción. La primera, dentro del movimiento feminista. Sabemos que en su interior hay divisiones enormes. Ahora mismo, en Porto Alegre, estuve con mujeres mapuches que no se conectan de ninguna manera con las luchas de mujeres argentinas porque, según ellas, las mujeres blancas trabajan por los derechos sexuales y otro tipo de demandas que para ellas pueden ser importantes, pero lo más importante es la defensa de la tierra y del agua, y dicen que a las mujeres blancas ese tema no les preocupa. Esto impide cualquier articulación de movimientos de mujeres, porque hay prejuicios de prioridades de lucha.

–Hay distintas prioridades de acuerdo con el contexto en el que se vive…

–Comprendo plenamente que para un feminismo urbano hay otro tipo de demandas importantes. El problema es que noso-tros, después del Foro Social Mundial, estamos convencidos de que es muy difícil hacer prioridades abstractas entre luchas. Hay luchas que ahora pueden ser más importantes para un grupo que para otro, pero nunca se sabe si esa lucha no será también importante para el otro grupo en el futuro. Por ejemplo, si las mujeres mapuches están luchando ahora por el agua, sabemos que el agua no es necesaria solamente para los campesinos. Las ciudades dependen brutalmente del agua. Una de las luchas recientes más exitosas que tuvimos fue en Colombia, donde en Bucaramanga se pudo conectar el movimiento campesino por agua de riego con los movimientos urbanos que luchaban por agua potable. Ese es el primer ejercicio de traducción intercultural dentro del movimiento feminista.

–¿Cuál sería el segundo?

–La segunda dimensión de traducción intercultural es entre el movimiento de mujeres y los otros movimientos sociales. Las mujeres han sido desde inicios del siglo XX un gran movimiento social. El fracaso, de alguna manera, del movimiento socialista en los países del este europeo, combinado con la declinación relativa del movimiento obrero, abrió una brecha para otros movimientos sociales, entre los cuales las mujeres, los indígenas, los campesinos, son los más destacados. Las mujeres han traído una nueva forma de activismo. Es un activismo alegre, de fiesta. Cuando estudiamos el movimiento obrero del siglo XIX, vemos que había teatro, poesía, bailes, porque para los obreros no había otros momentos de cultura, recreo, y fiesta sino dentro de sus organizaciones. Después, el sindicalismo se transformó en una cosa muy seria, diría aburrida, y se perdió la fiesta. Las mujeres han traído de regreso la fiesta, la celebración de la vida, los colores. Fue una nueva energía para el movimiento social en su totalidad que las mujeres aportaron y han logrado cambios en la agenda. Desde la Cumbre Mundial de Mujeres, de Beijing en 1995, hasta hoy, los logros son fundamentales. Pero no podemos decir que fue un éxito total. Porque mismo aquí en Europa, donde estamos –para mí Turquía es parte de Europa–, las mujeres tienen salarios inferiores a los de los hombres por el mismo trabajo, hay formas de machismo en todas las universidades, en las fábricas, en las calles, por todos lados. Ni en Europa nos podemos enorgullecer de haber resuelto el problema del sexismo. Me pregunto cómo vamos a pasar de aquí a una victoria más ancha, más densa, más sostenible en una época que, a mi juicio, será más difícil. Mismo en América latina, esta segunda década aparece más hostil a los movimientos progresistas, con más grupos de derecha. Creo que es necesario más que nunca unificar las fuerzas de los movimientos sociales como también las fuerzas de izquierda y es por eso que vengo escribiendo para Página/12 las Cartas a las Izquierdas. Es parte del mismo proyecto, de mi inquietud, de ver que las izquierdas se van a separar cada vez más y los movimientos también. Es muy importante que las mujeres no consideren avanzar solas por sus propias demandas.

–El problema es que nadie se concentra en las demandas de las mujeres si ellas, nosotras, no lo hacemos…

–Absolutamente. Lo tienen que seguir haciendo. Pero lo que tienen que ver es que involucrándose en otras demandas que no son originalmente suyas hacen dos cosas. Por un lado cambian las demandas. Por ejemplo, observemos las luchas contra el extractivismo en Perú o en Argentina. Cuando las mujeres entran en las luchas, la vida cotidiana, la vida de las familias, la calidad de la alimentación y del agua, entran dentro de la agenda. Porque las mujeres son las que las traen. Creo que la entrada de las mujeres en las agendas cambian esas agendas. Al mismo tiempo, se van sembrando las semillas de solidaridad para que mañana, frente a una agenda feminista, por ejemplo, el derecho al aborto que está en peligro, puedan ir a buscar a otros movimientos, el indígena, ecologista, de derechos humanos, para que se movilicen por ellas también.

–A su criterio, ¿cuáles cree que son los desafíos de los feminismos en América latina?

–La lucha es de dos tipos, muy claramente económica. Sabemos que hay un enfrentamiento muy fuerte, tenaz, en Argentina por supuesto y también en otros países, por un nuevo desarrollismo que debido al impulso de China está muy concentrado en los recursos naturales, que destruye a la Madre Tierra y a la Naturaleza. Es un modelo que desplaza gente de sus fincas, de sus tierras ancestrales, porque es un sistema de plantación de grandes hectáreas, de monocultivo. También tenemos al extractivismo de la minería, del oro, que está también destruyendo las tierras y contaminando el agua. En Argentina está el caso de Famatina, en La Rioja. Estuve involucrado con esa lucha, firmé cartas. ¿Quiénes son los activistas? Si ves las fotos, son mujeres. El primer reto es el modelo de de-sarrollo: este modelo sigue siendo el neoliberal, moderno, colonial. Las formas de desarrollo sostenible ya no son creíbles: lo único que quieren es desarrollo. No tienen ninguna preocupación por el medio ambiente. Las mujeres hoy, porque son una de las más afectadas por el neoliberalismo, por toda la destrucción ecológica, son las que deben meter el modelo económico en su agenda. Y esto puede ser a mi juicio también una traducción intercultural y una articulación interesante entre las mujeres latinoamericanas y africanas. Este enfoque en los modelos económicos dominantes, que son androcéntricos, patriarcales, homofóbicos, es una agenda bastante fuerte de articulación entre mujeres de varias partes del mundo.

–¿Cuál es el otro desafío?

–Hay otro desafío, que es muy importante, que es más de raíz cultural y político. Porque nosotros lo que estamos mirando en la especificidad de Latinoamérica es que con las Constituciones de Ecuador y de Bolivia, lo que está pasando ahora en Chile y en Argentina, hay un intento de reformar el Estado. Nosotros somos sociedad civil, pero sabemos que como tal no podemos florecer si el Estado es un muro que no te deja pasar, que te impide hacer oír tus demandas. Para este Estado patrimonialista y oligárquico, como siempre fue en América latina, hubo dos soluciones: la primera fue el autonomismo, que está bien representado por los zapatistas, o sea, “si el Estado no quiere nada con nosotros, no queremos nada con el Estado”. Ahora en Argentina tienen un debate desatado dentro de los movimientos sociales para saber qué posición tomar sobre el Gobierno y sobre el Estado, que son dos cosas distintas. Para algunos hay que mantener la autonomía que viene del movimiento piquetero, de las empresas recuperadas. Frente al colapso del Estado, al “que se vayan todos”, obviamente que la autonomía es el recurso. Pero otros movimientos, al contrario, parten de la idea de que el Estado es una relación social, y por eso contradictoria, y que el Estado de Kirchner no es lo mismo que el de Menem, y que por eso es posible hacer alianzas.

–El Gobierno acaba de impulsar la expropiación del 51 por ciento de las acciones de Repsol de la petrolera YPF…

–Durante la gestión de Menem, en la que se privatizó todo, hubiese sido imposible pensar una medida de ese tipo. Hay movimientos autonomistas en Argentina para los cuales ese tema no es muy importante. Para otros, incluiría mi persona en esos, una nacionalización de la petrolera es algo significativo, que da una señal de un cambio de relaciones de Estado en Argentina. Los movimientos deben conectarse con eso. ¿Cuál serán los papeles de las mujeres? Aquí las mujeres solitas no pueden. Por más fuertes que sean. Y en Argentina lo fueron. Por la dictadura sabemos muy bien que le ha dado un protagonismo enorme al movimiento de mujeres, empezando con las Madres de Plaza de Mayo. El autonomismo a mi juicio va a dividir más algunos movimientos. Si sos autónomo y no quieres conectarte con el Estado, tú tienes que apoyarte en tus propias fuerzas y quieres consolidar tu base. Si tú estás en un movimiento como el LGBT y recibes plata del gobierno de Belo Horizonte y hay otros que son afrodescendientes, que también reciben plata, tienen un tema para tratar juntos: ¿cómo vamos a lidiar con este problema que es recibir la plata manteniendo la autonomía? El desafío de la economía y el de la reforma del Estado son los dos grandes retos del movimiento feminista y de todos los movimientos en América latina.

–Usted decía que las demandas de los movimientos feministas urbanos tienen que ver con los derechos sexuales y reproductivos, temas que a las mujeres mapuches no les resultan prioritarios para su agenda. Sin embargo, pienso que decidir sobre el propio cuerpo tiene que ver con el concepto de autodeterminación.

–Tienes toda la razón. Lo nuevo en este movimiento es que no hay transformación colectiva sin transformación individual. Aquí tendrás que hacer traducción intercultural con las mujeres mapuches. Tú puedes concebir tu cuerpo, mi cuerpo, como nuestro territorio. No es simplemente el río, el árbol. ¿Tú puedes mantenerlo sin respetar el carácter espiritual, autónomo de tu propio cuerpo o no? Esta es la traducción intercultural. Las mujeres mapuches no son hostiles. Lo que suelen ser hostiles son los discursos públicos. Pero cuando empezamos a transformar el cuerpo en una metáfora del territorio, que además transgrede a lo individual y a lo colectivo, porque nuestro cuerpo es una colectividad: es mío pero yo no vivo sin tanta gente que me alimente, que me viste, etc. Por eso la autodeterminación del cuerpo, que es mucho más importante para las mujeres, porque su cuerpo fue más disputado como mercancía, más veces, más tiempo, por una cultura machista, androcéntrica y patriarcal. Si logras hacer esto, no hay contradicción. Hay diferentes perspectivas con el centro en la autonomía.

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-194434-2012-05-20.html

Jardin: muestrario de ejemplos

http://www.snwa.com/land/design_samples.html

 

http://www.snwa.com/apps/video/index.cfml?cid=45&vid=220

Premio 2011 a Jardines: Autoridad del agua del sur de Nevada

http://www.snwa.com/apps/video/index.cfml?cid=41&vid=843

 

http://www.snwa.com/apps/photo/index.cfml?gid=59

Jardines de bajo mantenimiento

http://www.snwa.com/apps/landscape_galleries/gallery_low_maintenance.cfml

Jardines en ámbitos áridos

http://www.houzz.com/articles/Southwest-Gardening

 

http://www.houzz.com/articles/California-Gardening#Regional-Garden-Guides

No dejes que las espinas te asusten

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El diseño de jardines se logra en los detalles

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